Cooperativas de todo el mundo celebraron el Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo comprometiéndose a promover la igualdad de género. Este año, la temática del día fue «Hacer presión para progresar». En línea con este tema, la Alianza Cooperativa Internacional ha publicado una declaración haciendo un llamamiento a los activistas para promover la igualdad de género.

La declaración pone de relieve cómo las cooperativas pueden jugar un papel clave en el empoderamiento de las mujeres en todo el mundo. La presidenta del Comité de Igualdad de Género de la ACI, María Eugenia Pérez Zea, describió cómo desde el principio las cooperativas han estado defendiendo la igualdad de derechos de mujeres y hombres. La Rochdale Society of Equitable Pioneers, considerada por muchos como la creadora del movimiento cooperativo moderno, permitió tanto a hombres como a mujeres ser miembros de la cooperativa.

Una de las mujeres que se vio beneficiada por este hecho fue la tejedora Eliza Brierley, quien en marzo de 1946 se convirtió en miembro de pleno derecho de la cooperativa, «en una época en la que las mujeres eran ‘propiedad’ de su padre o su esposo, no tenían derechos legales ni civiles y estaban excluidas de la participación económica equitativa en la sociedad», escribió María Eugenia Pérez Zea.

Señaló que, a pesar de su apoyo a la causa, las cooperativas todavía tienen que mejorar su capacidad para empoderar a las mujeres colaborando con la sociedad civil y respaldando a las activistas en los procesos de sensibilización social y en la formulación de políticas. «El papel de las cooperativas es particularmente importante en las áreas rurales, donde las mujeres se mantienen a sí mismas y a sus familias gracias a la adhesión a una cooperativa», añadió Pérez Zea. Hizo un llamamiento a los activistas cooperativistas para que ayuden a hacer frente a las más altas barreras a la igualdad de género.

«Cuando millones de mujeres se unen, millones de historias surgen para visibilizar las situaciones que nos alejan de la equidad de género; millones de rostros muestran al mundo su vulneración, subestimación y estigmatización, y millones pueden también actuar para transformar realidades altamente preocupantes y prevalentes, como la violencia y el acoso sexual», añadió.

Por otra parte, presentó una serie de estadísticas alarmantes sobre los derechos de las mujeres: una de cada cinco mujeres y niñas de entre 15 y 49 años ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja en el último año en todo el mundo, mientras que en 49 países todavía no existen leyes que protejan a la población femenina de este tipo de violencia. Además, 37 países absuelven legalmente a los violadores de toda responsabilidad si están casados con la víctima y en 18 países los maridos pueden impedir legalmente que sus esposas trabajen.

Alrededor de 750 millones de niñas y jóvenes se han casado antes de cumplir los 18 años y al menos 200 millones de mujeres y niñas en 30 países han sido sometidas a la mutilación genital. La desigualdad también es un problema en las zonas urbanas. Más del 50 % de las mujeres y niñas de los sectores urbanos de los países en desarrollo carecen de agua potable, instalaciones sanitarias o espacio suficiente para vivir, y 15 millones de niñas en edad escolar nunca tendrán la oportunidad de aprender a leer y escribir en la escuela primaria.

Pérez Zea hizo hincapié en que la formación de las mujeres también es crucial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Este es un momento histórico que nos convoca a redefinir estereotipos de poder y liderazgo para las mujeres. Las consecuencias negativas de la desigualdad las padece toda la humanidad y conseguir la equidad efectiva es un imperativo social y económico por el que deben luchar no solo las mujeres, sino también los hombres por igual. La igualdad es sinónimo de avance y progreso, pero es algo que debe hacerse incluyendo al otro; la igualdad es ir hacia adelante sin dejar a nadie atrás», concluyó.